Archivos para agosto, 2012

Unos tipos duros

Publicado: 31 agosto, 2012 en Entretenimiento

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Sobre el Purito de Miranda

Publicado: 31 agosto, 2012 en Escalada

Bueno ya sabemos quien fue el precursor del ascenso de este totem, resultó ser Uri. Lo escalaron por el noventa y algo y colocaron el spit de la cima. Años más tarde repitió ascensión por la misma línea donde encontramos el clavo Susi Barba. Este año hicimos nosotross la tercera repetición, ¡qué ilusos!, pensando que allí no habría subido nadie. Esta es la pequeña historia de esta torre.

Psicoblock en Muelas del Pan

Publicado: 31 agosto, 2012 en Entretenimiento, Escalada

 

Qué gran tarde la del otro día haciendo psicoblock en Muelas del Pan. La semana pasada estuvimos probando la zona próxima al puente que resultó graciosa y con pasos fáciles. En esta ocasión nos metimos ya en pared pared a escalar de verdad. Con risas como era de esperar y un gran número de gente, con la única pega de la falta de sol. Leed el relato completo en el blog de Dani: http://www.danihidalgo.es/2012/08/psicobloc-en-muelas-del-pan.html

Miranda do Douro: “El Purito”

Publicado: 25 agosto, 2012 en Croquis, Escalada

El lunes pasado sugerí la idea a Jose de ir a conquistar el Purito de Miranda. Ya le tenía echado elñ ojo cuando estaba colgado de la pared del dos con Fernando. Al final se nos apuntó Jorge y para allí que fuimos los tres. Lo primero fue dar con el camino de acceso. Seguimos la misma aproximaciónque la pared del dos pero bajamos por una canal antes de llegar a ella que queda a la izquierda. Después nos metimos a media ladera, por encima de unas repisas hasta que con bastante suerte dimos de lleno con la base del susodicho pirulo. Hacía mucho calor… nos dejó un tanto aplatanaos pero no nos frenó, ni siquiera a Jose que tiró para arriba como un animal. Decidimos meternos por la cara que da al río, al parecer la más larga, y decidimos hacerlo en dos tiradas. La primera la hice yo,te montabas sobre una placa y tenías que superar unos techitos que sortee por la derecha. Esta es una zona con muy mala roca, muy arenosa y descompuesta. Metido ya en la cara de la pared, la roca mejora pero tampoco es la bomba. se forman mogollón de rosetones; todos ofrecen un agarre increible pero de unos te puedes fiar y de otros no. Suciedad toda la del mundo y más… Llegué hasta el punto que me había marcado y monté la reunión. Al poco subieron Jose y tras de él Jorge. El siguiente largo lo dio Jorge; un mini largo de parecidas condiciones, pero con una panza perrilla de superar porque los pies se rompen. En cuanto llegó a la cima llegó la desilusión… ¡había un spit!. Tenía un cintajo megaroído de hace mil años. En fin, no hemos sido los primeros, era de esperar. Si algún antiguo compañero zamorano ha sido el precursor de este hecho que se presente y nos cuente su experiencia. Instalamos un nuevo rápel con dos anillas y bajamos encontrándonos con un clavo también de hace 1500 años. Habían subido por el lateral de la derecha. Aún así fue una gran aventura, muy divertida. Tras deshacer el camino por las repisas bajamos al embalse justo en frente del embarcadero con la bandera de España. Desde ahí en 10 min llegas a la aduana por una senda chula y sobretodo cómoda, así que buscadla si vais alguna vez allí.
La vía la hemos llamado “Los tres del patíbulo” IV+, 40m.

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Ya estamos de vuelta. Han sido casi dos semanas de asentamiento en Chamonix en las que hemos convivido Raúl, Dani, Jorge y yo, gozando de estar juntos en semejante lugar y de las actividades que hemos hecho. El tiempo ha sido bastante bueno; dos periodos largos de sol con uno malo intermedio que utilizamos de descanso. El chasco nos lo llevamos Jorge y yo al poco de llegar cuando nos enteramos de que la Walker a las Jorasses estaba en muy mal estado, con mucha nieve y hielo. Por lo visto un período de mal tiempo en junio dejó la pared en esas condiciones y no se ha secado desde entonces, y desde luego no lo hará hasta el año que viene. Se ve que cada año las estaciones vienen cambiadas y encontrar la ruta seca es cada vez más complicado.

Con el disgusto en el cuerpo para Jorge y para mi (que era mi segundo intento frustrado), pensamos otras posibilidades, y como no hay mal que por bien no venga, nos unimos a Raúl y Dani en su aventura… la larga, bonita y poco frecuentada ruta de ascenso al Monta Blanc por las Domes de Miage, atravesando la Aiguille de Bionnasay y enganchando la ruta normal por el Dome de Gouter. Era un buen plan y Jorge así hacía cumbre en el Monte Blanco; también nos gustaba la idea de hacer algo todos juntos y sobretodo algo como este recorrido, duro físicamente y largo, que no regala nada y si quieres una victoria tienes que ganártela.

Empezamos los cuatro en Les Contamines (después de un tren de una hora y un taxi de 40 euros). Iniciamos la aproximación hacia el refugio Conscricts que resultó estar apartado de la mano de Dios. Un subidón de desnivel nos dejó junto al refugio de Tre la Tete y navegando por la morrena glaciar y trepando una serie de escaleras, llegamos al paraiso en forma de hotal montañero. A pesar de su buen aspecto, nosotros como buenos puretas dormimos fuera. Pasamos una buena noche. A la mañana siguiente sin correr mucho, remontamos el glaciar por lo que resultó una larga, larga, larga pateada por cuestas de nieve interminables hasta que llegamos al collado de las Miages. Nos dimos cuenta tarde de que nada más abandonar el refugio nos fuimos muy a la derecha y nos saltamos las bonitas aristas que ofrece la punta Berenger. En fin de un modo u otro ya estábamos allí. Subimos a la primera de las Miages a unos 3670m creo recordar, descansamos un poco y por una travesía de trepada sencilla llegamos a la segunda cima. El descenso aunque corto en distancia, se nos hizo largo. No te dejaba correr ya que todo el rato nos tocaba destrepar, quitar y poner crampones, ir encordados… Llegamos al refugio Durier sobre la 1:30-2 p. Refugio – lata regentado por la que llamamos Pumuki, que pertenece a ese grupo de franceses de los que detestan a los españoles. No entraré en detalles sobre el trato que nos dio. Comimos y derretimos nieve para rellenar los camels para el día siguiente. Frente a la imposición de Pumuki de que nosotros teníamos que desayunar a las 3:30 en vez de a las 3 como nosotros queríamos (porque según ella íbamos a retrasar al resto…¿?) desayunamos antes de dicha hora y salimos con el peloton de gente a la cual adelantamos al poco de comenzar el ascenso. Con las primeras luces del día llegamos al espolón rocoso de unos 150m de III, III+. Lo hicimos en ensamble resultando un trepada bastante entretenida. Superado éste sólo nos quedaba una pala bastante inclinada para llegar a la cumbre. Era muy bonita, con forma de joroba muy afilada. Se veía todo hasta la cumbre del Mont Blanc, donde nos dirigíamos, muy, muy lejos.

El resto del camino transcurría por una fina arista de nieve que a tramos se cortaba por una banda rocosa. Bonito y delicado; la fuerte pendiente avisa de que un fallo aquí es el último. Perdemos unos cuantos metros y volvemos a ganarlos pasando por el pitón de los Italianos. Al poco conectamos con la ruta normal de ascenso del Mont Blanc al llegar al dome de Gouter. Raúl sufre pero lucha; todos le apoyamos. Paso a paso, en lo que parece que la meta está cerca pero no acaba de llegar alcanzamos nuestra propia gloria pisando lo que en su día fue el techo de Europa. Lo siento por mis amigos ya que la cima estaba poblada de gente y aquello le daba un aspecto de gran esplanada a la que un turistra puede llegar. Yo pude disfrutarla en soledad, junto a Fernando y Jesus años atrás, tras completar la majestuosa Integral de Peuterey.

El descenso como siempre se hizo largo, con una parada por debajo del Vallot para que Raúl volviera en sí y poco a poco ir tirando de vuelta al hogar, en nuestro camping de Chamonix. La idea de vivaquear en el Gouter se descartó en seguida y seguimos por la horrible pedrera hasta el Nido de Águila. Nuestra mente sufrió un fuerte impacto al encontrarla cerrada por obras. Armados de una nueva dosis de voluntad obligada nos dirigimos a la siguiente estación la cual optamos por abandonar para seguir un sendero de 30 min hasta el teleférico de Les Houches. Llegamos tarde y estaba cerrado, y ese fue el segundo impacto. No nos quedó otra que coger el tren cremallera hasta St. Gervais en el culo del mundo donde el mismisimo Odín, en forma de la taquillera del tren, nos acercó con su coche al camping ya que ella vivía en Argentiere.

Pasaron días de reposo. El sábado estuvimos a punto de hacer Jorge y yo el espolón Frendo a la Midi pero las tormentas de por la tarde nos echaron atrás. Jorge acompañó a Raúl y Dani a hacer la Rebuffat de la misma aguja por la cara sur. Yo que ya la tenía hecha esperé.

El martes salimos como pudimos, lo digo así por la marranada que nos hicieron en el tren de Montenvers que primero dijeron que dejaba de funcionar hasta el día siguiente y luego resultó que sí volvió a subir. Este hecho causó que tuviéramos que coger el teleférico de la Aiguille de Midi hasta la Aiguille de Plan, lo que aunmentó considerablemente nuestra ruta. Tras toda la travesía, llegar a Montenvers y ver que sí funcionaba, atravesar el glaciar de la Mer de Glace lleno de cristales ( y no me refiero a minerales), subir más escaleras y otra travesía a media montaña llegamos al agradable y gran refugio de Envers des Aiguilles. Al día siguiente Raúl y Danio hicieron una via de 450m a la Aiguille de Roc con gran éxito y velocidad, y Jorge y yo la larga “Le soleil rendez vous avec lune” de 850m. Larga muy larga. Empiezas disfrutándola pero llega un momento en que quieres terminar ya. La vía muy bonita, no parece la típica vía de tapia ya que no es muy vertical y tiene varias canales y facetas. El amigo Piola la lleva por todas las placas de adherencia que pudo aunque a dos metros tengas una canal de IIIº grado que haría que fueras corrriendo. La primera parte muy rápida con bastante equipamiento, la segunda más de escalar y más autoprotección. El premio final es agridulce ya que no llega a la cima, te deja en una fisura entre dos bloques intuyendo que la cima debe de estar ahí a unos pocos metros, pero que con el largo camino que queda de descenso, pasas de trepar hasta ella por evitar lo engorroso que resultaría. Si subes unos 25 largos bajas otros 25 rápeles, no te puedes saltar ni uno. Esto nos llevó como 3 horas o 3:30. Llegamos al refugio sobre las 21h y gozamos de una merecida cena de ramen picante con nuestros compañeros. Al día siguiente el retorno, con menos peso en la mochila, deseando comernos una hamburguesa Poco Loco ( o Pocoyó como decíamos nosotros) y marcharnos de vuelta a Zamora en un viaje non stop. Llegamos el viernes por la mañana.

Después de todo este tiempo pasado y de todo lo hecho uno siente ganas de volver, ver a los suyos y descansar. Pero en el interior, tras unos días en casa, queda un sentimiento de nostalgia. La vuelta a la vida cotidiana, a trabajar…, te hace recordar aquella vida sencilla llena de aventuras en un valle hermoso y con amigos. Si nuestras chicas estuvieran allí con nosotros era para no volver y seguir admirando aquella naturaleza bestial.